viernes, 29 de junio de 2012


Oigo su voz, aunque no está; sigo tratando de aceptar que me falta el ruido, sus pasos por la casa, siempre ruido. Su risa recorriendo los pasillos, la vida se me antoja eterna. No me siento capaz de ser feliz, si él no está. Si me falta el ruido, si falta el ruido… donde quiera que estés. El caso es que yo sigo aquí, buscando mil motivos que ayuden a seguir, pero no sirven de nada, lo busco aquí, en cada canción, no logro imaginar un cielo aún mejor, que su trasluz en la ventana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario